Fundación Pioneros para la prevención y atención de las dificultades psicosociales

Logroño, enero de 2018

La brecha salarial

José Antonio Eyre. Abogado

La Constitución proclama en su artículo 14 el principio de igualdad en estos términos: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Las diferencias salariales en España, por razón de género, son anticonstitucionales. Resulta inconcebible que una mujer cobre menos que un hombre desempeñando las mismas funciones laborales. Se aducen distintos motivos para pagar menos a las mujeres: una menor agresividad de ellas a la hora de solicitar aumentos salariales, la endémica percepción social de que el rol de las mujeres es priorizar el cuidado de los hijos frente a su carrera profesional, etc.

La brecha salarial en España alcanza el 23% de media, según un informe elaborado por el sindicato UGT. Al parecer en el resto de Europa existe idéntico problema. Recientemente dos países se han puesto manos la obra para lograr alcanzar la igualdad y paridad salarial: Alemania e Islandia.

Alemania aprobó en el pasado mes de julio la ley Para el Fomento de la Transparencia en las Estructuras Sociales estableciendo el derecho de los empleados  -con independencia de si es hombre o mujer-, a pedir información sobre el sueldo que perciben sus colegas del sexo contrario cuando realizan el mismo trabajo. De lo que se trata es de que los trabajadores puedan solicitar un salario más justo a través de conocer lo que perciben otros compañeros de la misma empresa. Según la citada ley, el trabajador podrá conocer lo que perciben otros compañeros de la empresa solicitándolo por correo electrónico cada dos años. Desde que la empresa recibe la petición dispone de tres meses para responder. En el supuesto de que no lo haga o lo haga fuera de plazo, el trabajador podrá formular una queja ante el comité de empresa o bien una demanda ante los tribunales laborales. Si la empresa no cumple con su obligación de informar con relación a discriminación salarial, será la propia empresa quien tendrá la carga de la prueba de acreditar que cumple con el principio de igualdad salarial.

Al mismo tiempo la citada ley establece a las empresas con más de 500 empleados, de manera voluntaria, a examinar periódicamente su estructura salarial y el cumplimiento de la igualdad en los sueldos de suerte que si de dicha información se revela alguna discriminación salarial esta se tendrá que corregir de manera inmediata.

Hay que significar que en Alemania la brecha salarial entre hombres y mujeres alcanza un 21%.

En cuanto a Islandia una ley obliga a las empresas a demostrar que los hombres no cobran más que las mujeres en trabajos de idéntica categoría. En este sentido, toda empresa que viole el principio de igualdad salarial se expone a ser demandada. Los empresarios tendrán de tiempo para adaptarse a la nueva regulación hasta finales de 2021. Y deberán de obtener un certificado que les acredite el respeto al principio de igualdad salarial en el seno de las empresas.

En Islandia la brecha salarial alcanza un 5,7%, aunque hay activistas pro derechos de las mujeres que estiman superior el indicado porcentaje.

En España, el Gobierno y los interlocutores sociales están estudiando y negociando medidas similares para que las empresas estén obligadas a implementarlas en un plazo razonable y con ello cumplir, en el ámbito salarial, con el principio constitucional de igualdad entre hombres y mujeres.