Logroño, junio 2010

Julio Marrodán conoció Pioneros cuando comenzó a colaborar como educador en 2001, gracias a amigos con los que compartía inquietudes, valores y trabajo. En 2005, comenzó a trabajar con la entidad y, después de cuatro años como trabajador, decidió hacerse voluntario para no perder el contacto con la organización y con los propios chavales. Para Julio, lo más positivo de su trabajo es comprobar que ha servido para algo, la otra cara de la moneda es el conflicto continuo y la difícil lucha contra la injusticia...