Fundación Pioneros para la prevención y atención de las dificultades psicosociales

Logroño, marzo de 2017

Una experiencia de educación vial

Hace unos días Artur compartió una tarde con jóvenes del programa Educación Vial de Fundación Pioneros. Les contó que con 19 años sufrió un grave accidente, en el que no tuvo la culpa y que a raíz de quedar en silla de ruedas, con una parte del cuerpo paralizada, sus amigos y su novia se alejaron de él y lo dejaron solo. Tras cuatro meses en coma vino a Logroño al Centro de Recuperación de personas con discapacidad física y luego a Aspace.

Su experiencia fue un testimonio para jóvenes que tienen que cumplir una medida judicial por la que tiene obligación de acudir a un programa de Educación Vial. Lo primero que les dijo fue “yo no os quiero meter miedo” porque después de escuchar sus palabras cada uno va a seguir siendo responsable de sus actos. Les contó su historia y sobre todo hizo hincapié en su proceso de recuperación.

Ha perdido muchas cosas pero su fortaleza y espíritu de superación le están permitiendo día a día y con mucho trabajo adquirir nuevas habilidades y autonomía. Insistió, por ejemplo, en el esfuerzo y en el trabajo que le ha supuesto conseguir beber un vaso de agua.

Los chavales estuvieron muy participativos, escucharon atentamente la experiencia de Artur, expresaron sus propias reflexiones sobre los que les contaba y mostraron su apoyo y reconocimiento por su esfuerzo por seguir adelante.

A los jóvenes les impactó este testimonio y expresaron algunas reflexiones como: "no fue culpa suya, era muy joven, el otro conductor no se preocupó por él ni fue al hospital no siquiera llamó, que sigue adelante o que tuvo que pagar el error de otro conductor".

Este encuentro resultó una experiencia enriquecedora para los jóvenes del programa Educación Vial porque lo que les contó Artur en primera persona les ha llegado mucho más que cualquier teoría sobre velocidad o incumplimiento de normas.